Caminamos por colinas
de cebollas y metal,
por recuerdos de otras vidas,
cosas que han pasado ya.
Y aunque los huesos duelen,
cada paso duelen más.
Algo así no debería terminar.
Recorremos el camino
sin volvernos hacia atrás,
por columnas de ceniza,
por iglesias de cristal.
Y estamos bajo el agua
y estamos bajo el mar
pues se hace más difícil respirar.
Se acercan mis oídos
y hablan de lo que nos queda por pasar.
Y estallan los sentidos
en colores aún por inventar.
Y está claro,
no hay razón para dudar.
Y rezamos
para no volver jamás.
Compartimos lo que queda
y llegamos al final.
En castillos de madera,
de mercurio y de coral.
Y aunque el cansancio pesa,
cada día pesa más
Por favor jamás nos hagas regresar.
Se acercan mis oídos
y hablan de los que nos queda por pasar.
Y estallan los sentidos
en colores aún por inventar.
Y está claro,
los demás piensan igual.
Y rezamos
para no volver jamás,
para no volver jamás
Y rezamos
para no volver jamás.
(Los Planetas)
Havíem partit de casa amb la bicicleta i de sobte ha començat a fer calabruix.
L’aigua-gel em banyava la cara, i als auriculars s’ha posat aquesta cançó.
Pell de gallina, i no pel fred.
Sempre sona aquella cançó especial en un moment especial. Casualitat? Sa vida n’està plena i m’encanten.